Cómo me cautivó La huella del Bisonte
Hace unos meses estuve en Caracas, mi ciudad natal, reencontrándome con mi gran amiga de la universidad, Anabel Rodríguez. Con ganas de hacer algo juntas, empezamos a hablar de nuestros proyectos audiovisuales porque -desde hace más de 10 años cuando nos conocimos en la UCAB- nos dimos cuenta de que teníamos mucha empatía para trabajar, y que a veces nos entendíamos con sólo mirarnos. Este tipo de comunicación privilegiada no se consigue con cualquiera y, cómo tenemos el sueño común de hacer cine, pues decidimos juntarnos una vez más, eso sí, esta vez un poco más maduras que en nuestros años ucabistas de cervezadas.
Y en ese momento fue cuando Anabel me habló de LA HUELLA DEL BISONTE. Recién había firmado con Héctor Torres el contrato de opción para hacer la adaptación de la novela al cine y estaba muy entusiasmada. Pero debo confesar que el breve resumen que me hizo ella sobre la novela no me convenció mucho…. Pensé "violación" o "¿es la historia de un pedófilo?"… en fin, creí que lo más sensanto era leer la novela y luego opinar sobre ella.
Mi lectura de La Huella del Bisonte fue bastante rápida. Al prinicipio tenía una gran expectativa a raíz de lo que me había contado Anabel y pensaba: "pero aquí no hay ninguna relación anómala"… hasta que decidí relajarme y dejarme llevar por la excelente prosa de la novela. Terminé metida totalmente en la cabeza de Mario, el protagonista, casi justificándolo y entendiendo su soledad. Y metida también en las cabezas de los personajes femenimos, Karla y Gaby, que en algunos momentos me hicieron recordar mi adolescencia.
La huella del bisonte es una de esas novelas que cuando la agarras no la puedes soltar; está todo muy bien estructurado y la narración te va llevando de la mano, poco a poco, por un camino que moralmente juzgaría negativamente cualquier mortal. Va in crescendo hasta que se llega a la consumación de ese amor o más bien desamor. Por eso, pensé que Anabel había acertado al 100% en su decisión de llevar esta historia a la gran pantalla, y así decidí unirme al equipo (femenino) que conforma por ahora el proyecto para encargarme de la producción. Además de Anabel participa Marianela Maldonado, la guionista venezolana que afrontará el reto de adaptarla al lenguaje cinematográfico.
Conversando con las chicas, ha salido a relucir que lo más importante de esta adaptación es que la historia narrada en la novela no pierda su esencia en la película. Por supuesto que, siendo dos lenguajes diferentes el literario y el audiovisual, habrá algunos pequeños cambios. Estamos todas enamoradas de esta historia tan potente como es la de este triángulo amoroso, por llamarlo de alguna manera, entre los tres personajes principales.
Nos encontramos ahora en la fase inicial de desarrollo, moviendo el proyecto para obtener fondos para la escritura del guión. Será un proceso lento pero lleno de mucha pasión y cuidado. Por esta vía los mantendremos informados de los avances.

Quisiera hacer la huella del bisonte en cine fueron las primeras palabras que se me ocurrió escribir en un email a quien luego con toda confianza llamé Héctor y a quien hoy considero un amigo, luego de las confesiones que comienzan una buena y larga amistad…
